¿La reproducción asistida supone una filiación diferente?

Álvaro Jiménez – Ejecutivo de cuentas en CEIFER BIOBANCO


En este artículo queremos hablar de algo que todos damos por sentado pero muy pocas veces sabemos: qué nos legitima legalmente como padres. Para ello es clave tener claro el concepto legal de filiación. La filiación es el vínculo jurídico que existe entre los sujetos llamados ascendientes y descendientes. También puede entenderse como la declaración de que una persona es hija de otra. A pesar de ser un concepto jurídico, es comprensible que la filiación no siempre va a coincidir con el hecho biológico.

Determinar correctamente la filiación es algo muy importante, pues de ella derivan diferentes efectos vinculados a la patria potestad, guarda y custodia, alimentos, apellidos y derechos sucesorios, ayudas familiares, derechos laborales, etc.

Mucho se ha hablado de la reproducción asistida como un “modo” de filiación especial que no viene recogido en el Código Civil, pues según éste: “La filiación puede tener lugar por naturaleza y por adopción”.

Sin embargo, consideramos que tal problemática no existe pues el legislador ha entendido la filiación por reproducción asistida como un modo natural a la hora de regular los derechos y obligaciones entre padres e hijos. La propia Ley 14/2006, sobre técnicas de reproducción humana asistida nos remite a las leyes civiles (salvo algunas especificaciones), es decir, en principio la madre será quien da a luz al hijo y si está casada existe una presunción de paternidad a favor de su pareja; si no lo está, el medio habitual de atribución de la paternidad es el reconocimiento del padre en el Registro Civil.

Al igual que se establece en el Código Civil, la filiación natural puede ser matrimonial o no matrimonial. La especialidad a la que hacíamos referencia viene dada por el hecho de que para acceder a estas técnicas será necesario el consentimiento de la mujer, y si estuviera casada, también el de su marido. Así, si la mujer progenitora y su marido prestan su consentimiento a determinada fecundación con contribución de donante o donantes; serán reconocidos como padres, de tal forma que ni tan siquiera podrán impugnar la filiación matrimonial del hijo nacido como consecuencia de tal fecundación.

Por lo tanto, si una pareja se somete a un tratamiento de FIV con óvulo de donante, la filiación se rige por las leyes civiles siguiendo los principios comentados anteriormente, y la madre será la mujer que de a luz a su bebé.

Es posible, y cada vez más común, que el hijo o hija tenga dos madres. Así la ley establece que cuando la mujer estuviere casada, y no separada legalmente o de hecho, con otra mujer, esta última podrá manifestar ante el encargado del Registro Civil del domicilio

conyugal que consiente en que cuando nazca el hijo de su cónyuge se determine a su favor la filiación respecto del nacido. Como dice nuestro Tribunal Supremo, se posibilita, por tanto, la coexistencia de dos filiaciones a favor de personas del mismo sexo con los mismos efectos jurídicos.

La ley también permite que se determine la filiación a favor de un hombre, el padre, fallecido con anterioridad a la fecundación, pero para ello la ley exige que el marido (o el marido pareja de hecho) haya prestado su consentimiento para que su material reproductor pueda ser utilizado en los 12 meses siguientes a su fallecimiento para fecundar a su mujer.

Incluso ante una técnica no permitida en España como la maternidad subrogada (artículo 10 Ley 14/06 de Reproducción Humana Asistida), no se reducen los derechos de los padres cuando la maternidad sea inscrita en el Registro Civil Español y alcanzada en un país extranjero.

Desde MASVIDA Reproducción queremos apoyar todas aquellas medidas que favorezcan la consideración natural de estos tratamientos, así como disipar cualquier tipo de duda que pueda surgir en contrario.

 

 

2016-11-11T11:43:48+00:00 11/11/2016|Producción propia|

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