Papel del endometrio en la transferencia embrionaria

 

Javier Suárez – Director de MASVIDA Reproducción


Se puede decir que la transferencia embrionaria es el culmen, la fase final y más significativa en los tratamientos de reproducción asistida con fecundación in-vitro.

Aunque es un paso clave en el tratamiento, la transferencia embrionaria es un procedimiento muy simple e indoloro consistente en posicionar los embriones en el útero de la mujer. En concreto, dentro del útero el lugar idóneo es el llamado endometrio (capa que recubre el interior del útero). Ayudados por ecografía abdominal se acercan los embriones hasta que quedan adheridos al endometrio. Previamente éste se ha preparado para que en el momento de la transferencia embrionaria se encuentre en un estado de máxima receptividad. Este tejido juega una papel muy importante en el proceso de gestación pues dependiendo de su estado, de que sea más o menos receptivo, se producirá la implantación, es decir, la aceptación de los embriones o su rechazo.

Actualmente analizamos aspectos como el grosor endometrial (cuyos valores ideales están comprendidos entre 7 a 10mm) y diferentes patrones y factores (como el número de capas, considerándose tres como idóneas) que nos permitirán saber si la preparación endometrial es la adecuada.

La preparación del endometrio es importantísima, pues si conseguimos un buen equilibrio y sintonía entre el estado del endometrio y el del embrión, la probabilidad de tener éxito en la implantación es alta. El principal medio de preparación del endometrio consiste en un tratamiento consistente en la administración de hormonas (estrógenos y progesterona). En los tratamientos de reproducción asistida intentamos reproducir la situación natural pero mejorándola al máximo para hacer crecer las probabilidades de conseguir gestación.

Para los profesionales que formamos el equipo del centro MASVIDA de medicina reproductiva, cada tratamiento resulta emocionante, pues incorporamos los embriones que hemos cultivado in-vitro, en nuestro laboratorio, en el útero y esperamos a que este los acepte y los haga suyos. En este proceso el embrión adherido al endometrio comienza a desarrollarse creando unas prolongaciones arbolescentes hacia la mucosa uterina que le permite extraer el oxígeno y los nutrientes necesarios de la madre. Así mismo el endometrio secreta nutrientes, proteínas y moléculas de adhesión que facilitan y potencian ese mágico proceso de implantación.

Fase de INTRUSIÓN

Una vez se ha adherido el embrión, sus células se abren camino entre las células del epitelio endometrial (el endometrio además de ser un tejido eminentemente vascular es muy permeable), a este proceso se le conoce como intrusión.

Fase de INVASIÓN

Tras superar la membrana basal, las células que partieron del embrión invaden el estroma endometiral y se conectan a los vasos sanguíneos maternos mediante un proceso conocido como invasión. Cuando esto sucede la alimentación del embrión está garantizada y la probabilidad de que prospere con éxito comienza a aumentar significativamente pues el sistema autoinmune, las defensas del cuerpo, no han rechazado la implantación.

Con posterioridad a este proceso se va creando un tejido llamado membrana de Heuser, primer paso hacia la creación del saco vitelino. Será este saquito el que permita la alimentación del embrión hasta el punto de crear su propio sistema circulatorio momento en el que podemos certificar que la gestación ha tenido éxito, la división celular y crecimiento del embrión sigue su curso hacia la creación del feto y del futuro bebé.

 

2017-11-13T13:40:20+00:00 13/11/2017|Producción propia|

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